Posteado por: petalosdemaria en: enero 22, 2010
Hace tiempo que reflexiono sobre las gracias que he recibido rezando el rosario, pero encuentro que hoy, durante este día en que celebramos la vida con demostraciones para educar el publico, recuerdo aquellas gracias, y como me animan, refuerzan, y a menudo consuelan.
Yo podría decir que el rosario cambió mi vida. Quizás mejor dicho, el rosario salvó mi vida. Mi fe y mi falta de oración habían sido un desafío tibio durante muchos años. Mucho de aquel tiempo fue añorando una relación mejor con el Señor, pero realmente no sabiendo como proceder.
Cuando yo era niña en la escuela y veía a los grupos de niños que jugaban juntos y disfrutaban de los juegos, sabiendo que ellos probablemente me darían la bienvenida para jugar con ellos, pero yo era tímida y me sentía torpe, y por lo tanto nunca quize iniciar la amistad.
Pienso que Dios sufrió conmigo de la misma manera. Él deseaba una relación conmigo tanto como yo la buscaba. Pero fue mi debilidad, mi timidez, y aquellos sentimientos de la insuficiencia en no saber como rezar o que decir que me contuvo.
¿De coincidencia (son realmente coincidencias o sólo oportunidades de ver la mano de Dios en nuestras vidas?) en el mismo tiempo en que yo buscaba la manera de aprender a rezar, mi hija mayor asistió un retiro donde aprendió a hacer rosarios. Ella regresó llena del espíritu santo y me regalo el rosario qua habia hecho.
Su entusiasmo era contagioso. Los jovenes en ese retiro aprendieron a hacer rosarios con la idea que ellos deberían rezarlos después de hacerlos, y luego pasarlos a alguien más para crear una cadena de oración. Aquel rosario que me dió mi hija era bonito, pero también tenía el valor sentimental de haber sido hecho por ella. Yo desesperadamente quise rezar con el, pero no sabía. Era literalmente un misterio.
Tuve que buscar las direcciones, las oraciones, y el orden de los misterios. Tuve que usar mi librito de oraciones durante ese primer mes, pero entonces, se hizo más fácil y recordé más hasta que finalmente, yo era capaz de mantenerme enfocada para el Santo Rosario entero.
Maria me sostuvo durante aquellas primeras semanas. Nunca me rendí, gracias a Dios, y por eso recibí muchas más gracias del Señor. Es triste que tantas personas no entienden el rosario – tal vez piensan que es una alabanza dirijida a María, repetitiva y sin valor. Hay que clarificar. Entramos en la oración con María, que nos dirige en nuestras meditaciones cuando la exhortamos “ruega por nosotros.”
Ella nos lleva a su Hijo, Jesús, abriendo nuestros ojos a los misterios de su vida, desde la Anunciación hasta la Resurrección y más. Esta oración nos esa para María — es para nuestra salvación. Es una meditación sobre el milagro que es el amor de Dios. Es, de hecho, una de los oraciones más poderosas que conozco. Y puede ser suya, también. Abrácela. Apréndala. Y rézela.