Petalos de María

la naturaleza

Posted on: julio 10, 2009

Mi esposo y yo hemos adoptado recientemente una nueva rutina después del trabajo. Él está en la oficina antes de las seis de la mañana y yo estoy por lo general allí alrededor de las siete de la mañana. Cuando la mayor parte de personas estan terminado el almuerzo, nosotros estamos de camino a la casa.

A las cuatro de la tarde estamos pensando en la comida. ¿Cuándo nos convertimos en aquella gente que aprovechan el especial en el Cracker Barrel si comen antes de las cinco? ¡Jaja! Nuestros hijos se burlan de nosotros, pero nosotros mismos nos damos cuenta que somos la caricatura de la parejita viejecita.

Así es. Si comemos temprano, más pronto podemos sentarnos en nuestro pórtico y disfrutar del tiempo hermoso y nuestra adición reciente de un baño de ave y alimentador en el patio. Hemos adoptado una familia de cardenales que nos entretienen cantidad. Cada tarde nos sentamos a tomar café y mirar la actividad en el patio. También vemos algunas palomas, unos thrashers, y hasta un arrendajo azul.

Así descansamos después de un día largo en el trabajo. Esto también nos da la oportunidad de unirnos de nuevo y conversar sin la distracción de las responsabilidades.  Disfrutamos del buen tiempo y la tranquilidad de la naturaleza.  

Unidos en los silencios que sostenemos a partir de años de la intimidad, quizás resbalamos en nuestras propias mentes y corazones–estamos juntos, pero somos también de alguna manera solos con nuestros propios pensamientos, y a menudo ellos dan vuelta para preguntarse y apreciar el mundo que nuestro Dios ha creado.

San Agustín observó en sus Confesiones que “Os alaban vuestras obras para que nosotros os amemos; y nosotros os amamos para que vuestras obras os alaben.”

Puede ser siglos más tarde, pero experimento la misma maravilla que San Agustín tenía en la magnitud de la Creación y la magnitud de Dios! El catecismo de la iglesia católica nos dice que  “A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo “ (# 32). Qué maravilloso ser parte de Su Belleza.

Esto es una realización humillante, y pone nuestros días en perspectiva, cuando podemos ver que tenemos un lugar en este mundo como parte de la Creación de Dios.

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