Petalos de María

Música del Corazón

Posted on: agosto 14, 2009

La música es una de las cosas que siempre me ha encantado. Desde que puedo recordar, había música en el ambiente, una maravillosa variedad de música que pareció levantar todo en nuestra casa. Me acuerdo que mi papa tenia muchos discos y los tocaba a menudo. Ahora si encuentro una de esas canciones queridas, respondo como si esto fuera una cuerda de mi propio corazón.

Aunque toco un poco de guitarra, no me gusta cantar y no tengo mucho talento para leer música, sin embargo, estoy rodeada de talento. Mi esposo tiene una voz encantadora y él todavía me dedica canciones con mucho cariño. Una de mis hijas toca flauta y marimba, otra tiene una voz pura y lindísima y también toca un poco de piano y guitarra, y mi hijo, como su padre, tiene un barítono profundo que se esta convirtiendo en un bajo. Es interesante que yo debería tener esta atracción a la música cuando soy simplemente fanatica, sin embargo, parece ser una parte natural de mi existencia.

Hace poco viajé 400 millas de ida y vuelta para oír a mi hijo en una interpretación especial de la Gloria de Vivaldi. En gran parte fui motivada por mi deseo de apoyar sus actividades. No puedo contar el número de conciertos a los que he asistido durante los últimos 18 años, pero la verdad es, yo caminaría 1000 millas para oír música hermosa.

Que afortunados somos de pertenecer a una tradición de fe que ha inspirado grandes obras musicales que también permanecen como parte de la celebración litúrgica. Decir que la Gloria de Vivaldi es sólo un concierto es disminuir la belleza de la obra como una oportunidad exquisita de la adoración.

El Catecismo de la Iglesia Católica se dirige a esta necesidad en las vidas de los fieles:

“La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne”(CCC 1156)

Las escrituras, también, nos exhortan a “recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor” (Ef 5,19; cf Col 3,16-17). Somos llamados a expresar nuestro amor, nuestras emociones a través de la canción.

Por eso usamos expresiones que reconocen el poder de la música, expresiones como “la música calma a la bestia salvaje” y más, como una consecuencia de adoración, “Él que canta reza dos veces” – una frase usada tan a menudo que no se sabe el origen, a veces atribuido a San Francisco, y otras veces a San Agustín.

Cuando rezamos la Gloria en la misa es una exaltación, una expresión alegre, y aunque a veces esta recitado, se debe de cantar, lo mismo sea con la música de Vivaldi que una versión contemporánea. Ese canto contribuye a la liturgia sagrada porque esto une nuestras voces en acción de gracias y alabanza.

El canto y la música forman parte de mi alma. Claro que viajaré grandes distancias para cantar alabanzas a nuestro Dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: